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Desde hace tiempo se sabe que, a la hora de evitar las complicaciones
que pueden afectar a las personas que padecen diabetes mellitus tipo 2,
es muy importante el control no sólo del nivel de glucosa en sangre sino
también de otros factores de riesgo que con mucha frecuencia acompañan a
esta enfermedad, como hipertensión, hiperlipemia y obesidad. De hecho,
hace 5 años se publicaron los resultados de un estudio realizado en el
Reino Unido (el UKPDS) con unos 5000 pacientes a los que se realizó un
seguimiento medio de 10 años y que demostraron que, a efectos de
prevenir enfermedades cardiovasculares, causa número uno de mortalidad y
de morbilidad en estas personas, era incluso más importante el buen
control de la tensión que el de la glucemia. El buen control de esta
última, aunque importante para prevenir las complicaciones más
características de la diabetes (afectación de retina, riñón, sistema
nervioso), no resultaba tan fundamental como en la diabetes tipo 1, en
la que se había demostrado previamente la menor incidencia de
retinopatía y nefropatía, fundamentalmente, en relación con el buen
control de la glucosa.
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